
Resumen
La competencia económica y la desregulación han llevado a una polarización de las sociedades entre una élite pequeña y cada vez más poderosa y una mayoría de individuos socialmente excluidos, marginados y desconectados de las representaciones políticas. Tal situación favorece movimientos de protesta, transmitidos por vínculos locales y amplificados por las redes sociales. Con base en las características reveladas por la investigación socioeconómica de las revoluciones árabes de la década de 2010, proponemos una formalización inspirada en la teoría de sistemas complejos. Discutimos las condiciones bajo las cuales un evento localizado inicial puede desencadenar una explosión del número de opositores a un régimen, típica de un episodio revolucionario. Consideramos un modelo de agentes y opresores en una red donde las interacciones de pares están controladas por un parámetro de miedo, o la inclinación de los individuos a rebelarse a pesar de la represión. El modelo exhibe una transición de fase en un umbral crítico por encima del cual el estado quiescente se vuelve inestable. Además, la capacidad de los individuos para forjar relaciones triádicas acelera el proceso de adhesión a una rebelión en ascenso, haciendo que la transición sea más abrupta, en forma de una discontinuidad que puede describirse como revolucionaria. La imposición de una contrarrevolución mediante el endurecimiento de la represión puede explicarse por la propiedad de histéresis que muestra el modelo: cuando la movilización ha extendido la red inicial y la ha vuelto parcialmente permanente, la represión por parte de las autoridades debe intensificarse a niveles más altos que antes de la revolución para recuperar el control.
Ponente
Denis Boyer
Instituto de Física, UNAM
Informes
teresa.deleon@iimas.unam.mx