Se otorga patente a desarrollo tecnológico del IIMAS

Una patente es el título que otorga el Estado, a través del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), para hacer constar el derecho exclusivo temporal que una persona física o moral tiene para explotar a nivel industrial y comercial una invención.

No obstante, no todas las invenciones se pueden patentar, sino que tienen que ser nuevas y útiles. Entre las cosas patentables están productos, procesos, maquinas o mejoras a cualquiera de los antes mencionados. Los carros, por ejemplo, está compuesto por muchas patentes que van desde sus sistemas hasta sus diseños. Por lo tanto, un solo automóvil puede llegar a tener cientos de patentes asociadas.

Imagina que tienes un vehículo híbrido cuyo funcionamiento es el resultado de múltiples innovaciones. Tanto el sistema de propulsión híbrido, el arranque sin llave, y hasta el diseño aerodinámico, son elementos está protegido por patentes.

Lo mismo sucede con cientos de investigaciones en diversas áreas del conocimiento realizadas en nuestra Universidad, pues muchas de ellas han dado lugar a múltiples patentes.

En septiembre de 2024, el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) otorgó a nuestra Máxima Casa de Estudios una patente en el área de robótica denominada “Conjunto de torso y brazos para robots humanoides”. Esta innovación fue desarrollada por el maestro Hernando Ortega Carrillo, técnico académico del Departamento de Probabilidad y Estadística del Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), en colaboración con los doctores Caleb Rascón Estebané, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación del IIMAS y Mauricio Enrique Reyes Castillo, técnico académico del Centro de Investigaciones en Diseño Industrial (CIDI) de la Facultad de Arquitectura.

Se trata de un conjunto de torso y brazos con características antropomórficas, adaptable a un robot humanoide. Está compuesto por un primer módulo conformado por un eje central o torso; un segundo que incluye por al menos un brazo –preferentemente dos, uno derecho y otro izquierdo–, articulado al extremo del dorso; un tercer módulo o cuello ubicado en la parte superior del torso, al que se le puede montar una cabeza, dotada de cámaras, micrófonos u otros dispositivos, y finalmente, una base que soporta a todo el conjunto.

La implementación final de este conjunto se llevó a cabo en el marco del Grupo Golem consolidado en el Departamento de Ciencias de la Computación del IIMAS, cuyo objetivo era desarrollar robots de servicio basados en Inteligencia Artificial e interacción Humano-Robot para asistir a sus usuarios humanos en labores de la vida cotidiana.  

Este proyecto fue desarrollado en el ámbito de la robótica de servicio, que incorpora diversas áreas de investigación como el reconocimiento facial y de voz, localización de objetos y personas, manipulación, seguimiento de personas, entre otras. Por lo tanto, crear un robot de servicio requiere un enfoque multidisciplinario, que permita integrar de manera efectiva módulos de visión, navegación y control con los componentes físicos del robot.

“Durante varios años, realizamos pruebas de este conjunto de torso y brazos para robots humanoides, enfocándonos principalmente en optimizar la comunicación entre el sistema patentado y el robot Golem. Una característica interesante es que las estructuras equivalentes a las clavículas son desarticuladas, lo que permite a los brazos tener una mayor extensión a lo humanamente posible, alcanzando objetos lejanos. Otro aspecto a resaltar es que el torso no distingue parte frontal ni parte trasera, por lo que el robot puede tomar objetos a su alrededor sin tener que rotar la cintura. Además, en los extremos de los brazos se pueden adaptar manos, pinzas y otras herramientas para manipular objetos. Asimismo, mientras que la altura de los hombros de un robot de servicio se mantiene estática, la altura de este torso es dinámica gracias al equipamiento de dos pistones que le permiten subir y bajar, lo cual hace que el sistema sea más compacto y su instalación más práctica”, explica el maestro Ortega Carrillo.

El maestro Ortega Carrillo y el doctor Reyes Castillo estuvieron a cargo del diseño, el movimiento y la estructura del torso; mientras que el doctor Rascón Estebané facilitó la programación entre dicho torso y la plataforma Golem.

“Esta patente formaliza un esfuerzo de varios años de trabajo”, concluye el doctor Rascón Estebané. La obtención de ésta destaca la importancia de proteger y documentar formalmente los resultados de las investigaciones.

Leave a Reply

nineteen − thirteen =